Pataletas y Vacaciones

February 11, 2019

Foto: www.trinacaryphotography.com

 

 

 

Algunos niños (especialmente menores de 4 años) se ponen irritables y aumentan su frecuencia/intensidad de pataletas cuando están de vacaciones. Esto no se debe a que lo pasan mal o no les gusta estar de vacaciones, sino a que se dan una serie de factores que los estresan y disminuyen sus niveles de tolerancia. Conocer estos factores y tenerlos presentes ayuda a comprenderlos y contenerlos mejor.

 

Falta/cambios en la rutina: Este es el factor más frecuente ya que lo primero que hacemos cuando estamos de vacaciones es olvidarnos de los horarios para poder descansar, salir y cambiar de switch. El problema es que al no tener horarios es difícil regular las necesidades fisiológicas de los niños (hambre, sueño). Y todo padre sabe que cuando un niño no duerme bien, se pone más sensible y vulnerable hacer pataletas.

 

Con el paso de los días la mayoría de los niños se acostumbran a la rutina de verano y recuperan sus niveles de sensibilidad.

 

Estar en un lugar poco familiar: Los niños pequeños son muy dependientes de su ambiente, por lo que muchas veces estar en una casa/lugar distinto de su casa los estresa. Esto le ocurre especialmente a los niños que por temperamento les cuestan los cambios (y que por tanto tienden a ser más estructurados y apegados a lo familiar).

 

Si a tu hijo le cuestan mucho los cambios, una buena idea sería preocuparte de mantener su rutina (al menos los primeros días) y andar con su objeto transicional en caso que tenga. También puedes verbalizar y validar lo que le pasa (por ejemplo “Sé que te cuesta dormir en una cama que no es tuya”) y si el caso amerita, ayudarlo a resolver o ver que necesita para adaptarse mejor al cambio (siguiendo con el ejemplo “¿Te parece si te hago un masaje para que te relajes?”).

 

Sobre-estimulación: La sobre-estimulación (ya sea sensorial o emocional) también puede estresar a los niños pequeños. Cuando un niño hace muchas cosas al final del día no le queda energía para comer, bañarse o lavarse los dientes. Por lo que si los padres no flexibilizan, ayudan a obedecer, eligen bien las batallas o hacen adecuación contextual (estrategias de mi libro Apego), lo más probable es que se niegue hacer las cosas y termine haciendo pataletas.

 

El exceso de ruidos, luces y personas para muchos niños también puede ser abrumador (especialmente si tienen alguna hipersensibilidad sensorial).

 

Estar con más personas de lo habitual: Los niños que tienden a la introversión se agotan cuando están con muchas personas (especialmente si son poco familiares). Cuando este es el caso, es importante que respetes su espacio (por ejemplo si quiere jugar solo) o que lo alejes momentáneamente de las personas si lo ves abrumado (para que recargue pilas). 

 

Exceso de libertad: La falta de rutina, acostarse más tarde o comer más golosina de lo habitual puede hacer que los niños se vuelvan más reactivos a los límites.

 

Echar de menos al papá, a la mamá o a ambos: Cuando los niños por alguna razón no están con uno o con ninguno de sus padres (ya sea porque están separados o porque se fueron de vacaciones con los abuelos) muchas veces los echan de menos en silencio y se ponen más sensibles y demandantes de lo habitual.

 

Los niños nunca hacen pataletas porque si. Si uno o más de estos factores te hizo sentido, ten mucha paciencia, contenlo y ayúdalo a lidiar con lo que lo estresa.

 

 

 

Andrea Cardemil Ricke

Mamá de 3

Psicóloga Infanto-Juvenil

Magíster en Psicoterapia Integrativa

Diploma en Terapia de Juego

Diploma en Manejo Interdisciplonario de las dificultades del Escolar

Autora del libro "Apego Seguro: Cómo relacionarte con tu hijo después de los dos años"  y "Separarse con niños pequeños: cómo seguir nutriendo tras la ruptura" de (Ediciones B).

 

 

 

 

 

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Psicóloga Andrea Cardemil

 

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